Sobre mí…

Siempre supe que las palabras tenían poder. Lo descubrí cuando empecé a escribir pequeñas historias en mis cuadernos y terminé creando mundos enteros dentro de mi cabeza, lugares a donde podía escapar cuando la realidad no era suficiente.
Empecé a escribir a los 9 años, reescribiendo los finales de series y películas que no me convencían. Con el tiempo dejé de modificar historias ajenas y empecé a crear las mías, inventando personajes y situaciones que me hacían soñar despierta.
El romance es mi género, pero no esperes solo historias rosas. Me gusta explorar el amor en todas sus formas, con sus luces y sombras. Amo los finales felices, pero si la historia lo requiere, no dudaré en romperte el corazón.
La inspiración me llega de muchas formas: una frase, un sueño, algo que veo al pasar… pero sobre todo, de la música. Imagino mis historias como películas y cada escena tiene su propio soundtrack en mi mente.
Durante años, dejé la escritura en segundo plano por inseguridad y miedo. Pero un día, en un curso sobre propósito de vida, entendí que mi camino siempre estuvo en las palabras. Así que tomé la decisión: era hora de escribir en serio.
Hoy estoy lista para compartir con el mundo la historia que ha vivido en mi cabeza desde mi adolescencia. Un drama romántico sobre el amor y la vida, con personajes reales, con defectos y virtudes, con historias de amor y desamor que podrían ser las tuyas.
¿Algo más sobre mí? Amo los gatos, el olor del mar, la comida dulce y todo lo relacionado con Italia. Soy una soñadora, soy mamá y, sobre todo, soy escritora.
Lo que busco a través de mis historias…
Amor
Porque el amor no siempre es fácil ni perfecto, pero es lo que nos transforma, nos marca y nos hace sentir vivos.
Honestidad
Escribo historias reales, con personajes imperfectos y emociones genuinas, sin filtros ni edulcorantes.
Creatividad
Cada historia es un lienzo en blanco donde las palabras pintan emociones y momentos que dejan huella.
Originalidad
No sigo fórmulas; dejo que mis historias fluyan y sorprendan, porque la vida nunca se escribe en línea recta.